Extracto de la carta de Mingyur Rinpoche con motivo de Losar 2011

 

 

 

 

Durante los últimos doce meses, he viajado por el mundo enseñando a la gente cómo meditar. Tanto si hablo a un grupo numeroso o a unas pocas personas en privado, parece que todos quieren saber lo mismo: ¿Dónde se puede encontrar la felicidad duradera? Verdad? No todos expresan esta pregunta de la misma manera, algunos puede que ni siquiera sepan que es esto lo que están preguntando, pero cuando reducimos nuestros numerosos deseos, expectativas y miedos en su esencia, esta es la respuesta que estamos buscando normalmente.

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Mingyur Rinpoché a la hora de la comida en su cueva de meditador

Para aquellos de nosotros que seguimos un camino espiritual, podemos creer que sabemos la respuesta. Cualquiera que estudia las enseñanzas de Buddha, por ejemplo, será capaz de  decirte que la verdadera felicidad se encuentra dentro. Pero si realmente entendemos que nuestra naturaleza básica ya es pura y completa, porqué continuamos actuando como si nuestro nivel de satisfacción dependiera del tamaño de nuestra paga, la calidad de nuestras relaciones, o el número de experiencias agradables con las que nos rodeamos. En otras palabras ¿porqué esperamos que las cosas que son efímeras y cambiantes por naturaleza, nos proporcionen algo estable y seguro?
La respuesta es sencilla: Es un mal hábito. Nos hemos creído este mito durante tanto tiempo, que pasará un tiempo para que cualquier comprensión nueva se filtre hacia el interior de nuestro ser. Y lo que es más, a menudo llevamos esta misma mentalidad, la expectación de que las experiencias temporales pueden producir felicidad duradera, a nuestra práctica de la meditación también. Confundimos las experiencias pasajeras de paz y relajación, por la verdadera relajación o la sensación de sentirse cómodos con lo que sea que se manifieste en el momento presente. Pensamos que calmar la mente significa librarse de pensamientos y emociones turbulentas, en lugar de conectar con la conciencia natural espaciosa misma, que no mejora cuando no hay pensamientos ni empeora cuando los hay, y perseguimos las experiencias efímeras de la dicha y la claridad, al mismo tiempo que perdemos la profunda simplicidad de la conciencia que está con nosotros todo el tiempo.

A donde voy a parar aquí es que necesitamos tener paciencia con nosotros mismos en el proceso de aflojar este condicionamiento profundamente enraizado. La buena noticia es que todo lo que oímos sobre la meditación en realidad es verdad. Nuestra naturaleza esencial es real y completamente pura, intacta e infinitamente espaciosa. No importa lo atrapados que nos podamos sentir por la ansiedad, depresión o el sentimiento de culpa, siempre hay otra opción disponible para nosotros, y que no nos pide que dejemos de sentir lo que ya sentimos o dejar de ser quienes  y lo que somos. Al contrario, cuando sabemos a dónde mirar y cómo mirar, podemos encontrar paz mental en medio de las emociones violentas, visión profunda en medio de la confusión completa y las semillas de la compasión en nuestros momentos oscuros, incluso cuando nos sentimos completamente solos y perdidos.

Esto puede sonar demasiado bueno para ser verdad. De hecho, debo admitir que la primera vez que lo oí, me pareció un poco demasiado fácil y demasiado conveniente. Me llevó un número de años, en realidad, antes de que dejara de usar la meditación como un martillo, intentando golpear todas mis sensaciones dolorosas y pensamientos crueles fuera de la existencia. No os puedo decir lo duro que fue estar enfrentado continuamente con la tempestad de mi propia ansiedad mientras que todavía mantenía la idea de que los pensamientos difíciles y emociones me impedían saborear la verdadera paz mental.

No fue hasta que me abandoné en desesperación que finalmente vi la verdad de lo que mis maestros me habían dicho todo el tiempo. Lo que me enseñaron una y otra vez, esperando pacientemente que viera en mi propia experiencia lo que ellos mismos habían aprendido, era que el amor, la compasión y la sabiduría se manifiestan todo el tiempo. No es que seamos puros en la profundidad de nuestro ser, pero de alguna manera en la superficie todo está liado, en realidad somos puros dentro y fuera. Incluso nuestros hábitos más disfuncionales son manifestaciones de esta bondad básica.

Sólo hay un problema: No vemos esta verdadera naturaleza en el momento presente, y aún menos la compasión y sabiduría innatas que surge de ella. Incluso cuando entendemos intelectualmente que tenemos la naturaleza de buddha, el potencial de despertarnos del sueño de la ignorancia y sufrimiento, raramente reconocemos esta pureza innata en el momento presente. Lo vemos como una posibilidad distante, como algo que podemos experimentar alguna vez en el futuro, o quizás incluso en otra vida

Sin embargo, estas cualidades iluminadas están realmente presentes, incluso ahora en este mismo momento. ¿No me crees? Bueno, vamos a tomar un momento para ver si esto suena verdadero. ¿Por qué estás sentado aquí leyendo esta carta? ¿Por qué estás interesado en la meditación?  Apuesto que una mínima parte del motivo, es que quieres ser feliz. ¿Quién no? Ese deseo de ser feliz es la esencia de la amabilidad amorosa. Una vez se reconoce ese deseo básico en nosotros mismos, viendo cómo se manifiesta todo el tiempo de tantas formas pequeñas, entonces podemos empezar a extenderlo a otros. Similarmente, la otra cara de querer ser feliz es el deseo de estar libre de sufrimiento. Una vez más, apuesto a que de alguna forma, el impulso de estar libre de sufrimiento, te está motivando en este mismo momento. Este simple deseo es la esencia de la compasión. Y finalmente, hay que decir que aunque queremos ser felices y estar libres de sufrimiento, a menudo hacemos cosas que nos traen el resultado opuesto. Reflexiona por un momento en lo que se siente en esos momentos. Cuando buscas felicidad duradera en alguna parte, nunca puede ser encontrada, al poner la TV, por ejemplo,    ¿no puedes sentir en tus entrañas que algo no está del todo bien? ¿no tienes una sutil sensación persistente, de que quizás estás buscando felicidad en el lugar equivocado? bueno, pues eso es tu naturaleza de buddha llamando, tu sabiduría innata.

Así ves que no tenemos que buscar fuera del momento presente para experimentar la sabiduría, la compasión, y la pureza ilimitada de nuestra verdadera naturaleza. De hecho, estas cosas no pueden encontrarse en ningún lugar, sino en el momento presente. Simplemente necesitamos hacer una pausa para reconocer lo que  está siempre en frente nuestro. Esto es un punto crucial, porque la meditación no trata de cambiar quienes somos, o de convertirnos en personas mejores, o incluso sobre deshacernos de hábitos destructivos. La meditación trata de aprender a reconocer nuestra bondad básica en la inmediatez del momento presente, y entonces alimentar este reconocimiento hasta  que se filtre hasta el mismo centro de nuestro ser.

Ahora tenemos una oportunidad nueva de tomar este mensaje como el corazón de nuestra práctica. El hecho de que estés leyendo esta carta ahora, muestra que no sólo estás interesado, sino que estás preparado para despertar a tu verdadera naturaleza, a experimentar directamente la pureza y riqueza de tu propio corazón y mente.

Antes de levantarte para hacer algo más, por favor toma un momento para descansar en este reconocimiento, tenga el significado que tenga  para ti en este momento. Simplemente “deja ir y relájate”. Permite que todo lo que está sucediendo dentro y alrededor tuyo sea tal cual es. Entonces, al continuar con tu día, mira si puedes dejar que esta experiencia tarde en desaparecer de tu ser. Cualquier cosa que hagas, y a donde quiera que vayas, recuerda “deja ir y relax” de vez en cuando.

Yongey Mingyur Rinpoche